jueves, 31 de octubre de 2013

Continuación del libro.

Tras varias semanas de felicidad, fueron a mudarse a una casa en el campo parecida a la antigua. La familia Samsa estaba muy feliz por la perdida de Gregorio porque asín no tenían que preocuparse de nada pero no iba a durar mucho. la mañana siguiente Grete se levantó con un bello en los en los brazos y en las piernas excesivamente exagerado. Fue corriendo a decirselo a sus padres lo que le ocurría. Fueron a ver la al médico y le dijeron que era un caso nunca visto por la medicina moderna. Los médicos le preguntaba si había algo raro en su comida.
Ellos insistía que en su sangre tenía células y ADN de origen animal. Ella le contó la historia de su hermano y que en su casa siempre preparaba las comida la criada. Tras varios días de investigar y preguntas llamaron a la policía para denunciar un posible caso de envenenamiento, la policía no tomó muy enserio la denuncia pero la policía científica  investigo los productos que encontraron en la cocina y eran usados por la cocinera. Pasaron varios meses y Grete empezó a mejorarse porque no tomaba los alimentos que hacía la cocinera fue la prueba más contundente de demostrar que ella envenenara a Gregorio y a Grete.

Continuacion y capitulo final. Libro Zalacaín el aventurero

Capítulo final

Martín y Catalina, su mujer, estaban en su carricoche dirigiéndose a Valcarlos, estaban hablando de Carlos de Ohando, hermano de Catalina.
 
Cuando llegaron, entraron en la posada y se quedaron allí hasta el anochecer. En el momento que iban a salir, se encontraron a Carlos de Ohando y a el Cacho, grandes rivales de Martín. Catalina quiso abrazar a su hermano, pero él la rechazó. El Cacho se marchó y Martín se quedó discutiendo con Carlos y diciéndole que perdonara a su hermana. Martín lo cogió por el cuello y lo llevó hasta Catalina para que le pidiera perdón, estaba a punto de ahogarse pero no se lo pidió. Entonces sigilosamente tras la esquina el Cacho sacó un fusil y lanzó un disparo que alcanzó en la espalda a Martín. Su esposa fue corriendo para intentar salvarlo, él se acercó a ella y le dijo: "Adiós". Martín murió y Catalina se desmalló al lado del cadáver.
 
 
Días después enterraron a Martín en el cementerio de Zaro. Fueron a visitarlo tres conocidas suyas, la primera fue Linda, la conoció cuando era niño en un circo, puso una rosa negra sobre la tumba. La segunda era la señorita de Briones, la conoció durante sus aventuras, ésta puso una rosa roja. Por último Catalina, iba todos los día al cementerio y colocó una rosa blanca sobre la tumba de su amado.
 
 
 

Continuación del libro

 

Carlos, victorioso, fue a celebrarlo a la taberna. Se quedó durante horas cantando y bebiendo con sus compañeros.
 
 Al anochecer regresaron a sus casas, cada uno por un camino distinto. Era más de media noche y estaba todo oscuro, Catalina quiso aprovechar la situación y cogió un cuchillo de su casa. Se dirigió a la casa de su hermano y allí se escondió. Pasaron unas horas en las que ella reflexionaba sobre si debería hacerlo o no, finalmente se decidió. Cuando Carlos regresó de la taberna proseguía a entrar en su casa pero Catalina fue rápida y le clavó el cuchillo en el pecho.
 
Se arrepintió mucho por lo que había hecho, así que seguidamente agarró el cuchillo con fuerza, lo puso contra su pecho y se lo clavó. A la mañana siguiente todos estaban tristes debido a la masacre que hubo el día anterior, los dos hermanos fueron enterrados junto a Martín y descansaron en paz.

VISITA A MI PUEBLO.

Al poco tiempo de morir Velázquez muere también su esposa, Juana Pacheco. Tras estas dos muertes yo me sentí con una gran tristeza. En palacio sin ellos ya nada es lo mismo, me encuentro un poco solo. Aun me quedan muchos otros seres queridos, los cuales también están muy dolidos por estas dos muertes.
 En palacio, todo ha cambiado, se ha quedado un hueco profundo, un hueco que aunque pasen los años, nadie rellenará.

En mis noches solitarias, solo hago pesar y pensar, darle vueltas de que será de mi padre, de Marina, de la que tan poco recuerdo, de cómo sería mi vida ahora allí.
Por una parte quiero ir a Italia, pero por otra no quiero dejar en palacio a mi fiel amiga Maribárbola, ni a Acedo ni a Pareja, otros grandes amigos míos. Reuní a todos para contarles.

-¿Estamos todos verdad?
-Sí. ¿Qué pasa? Nos tienes preocupados Nicolás – respondió Maribárbola con una voz preocupante.
- A ver, dinos, todos estamos intrigantes. – Añadió Acedo.
-Hace tiempo que estoy dándole vueltas a la idea de volver a mi pueblo.
-¿Cómo dices? – se sorprendió su amiga.
-¡Tu padre te vendió cuando eras un niño!- Añadió Pareja.
- Sí. – dije- Pero a pesar de todo me gustaría ir, ya estoy decidido, solo me queda ir a pedirle permiso al rey.
-Si así tú lo quieres, te concertaré una cita con el Rey para mañana mismo –dijo Acedo.

Esa noche no dejé de darle vueltas a todo el tema de si irme o no. Tampoco deje de pensar como le iba a decir eso al rey.
Después de todo lo que he hecho en palacio, todos mis progresos, mis aprendizajes, etc. Pienso que me lo merezco.

A la mañana siguiente, ya con el rey, este me dijo:
-Nicolás, ¿deseabas hablar conmigo?
-Su majestad, quiero pedirle un favor, me gustaría ir a Italia, a mi pueblo, Alessandria de la Palla. Aunque tengo un vago recuerdo de mi padre y no le tengo cariño alguno, quisiera saber que ha sido de él, que viese en la persona que me he convertido, para que a pesar de lo que me odiaba y se avergonzaba de mí, pueda decirle que lo perdono. Qué gracias a su decisión de mandarme a España, he podido conocer a grandes personas que me han ayudado, y he conseguido convertirme en lo que hoy soy.
-Está bien Nicolás, llegaste aquí cuando aun eras un niño, y ahora que tienes 20 años, después de todos tus esfuerzos y logros aquí te mereces mi permiso para que marches a tu Italia querida. Tómate el tiempo conveniente, pudiendo volver siempre que quieras a palacio.
-Muchas gracias su majestad, le agradezco todo lo que ha hecho por mí en todo este tiempo, seguro que volveré. Mañana mismo empezaré a organizar mi partida y despedirme de mis amigos, ya ellos saben de mi intensión.

Después de varios días de viaje, llegué a Italia.
Al llegar a mi pueblo, nadie me reconocía y como no recordaba nada, tuve que preguntar donde vivía mi padre, el señor Pertusato.
Llegue por fin a casa de mi padre, y al abrir este la puerta se sorprendió al verme, pues de momento supo, que era yo, su hijo Nicolás.
-Nicolás, ¿eres tú?- dice mi padre, que no pudo contener sus lagrimas.
-Sí, soy yo.
-Perdóname hijo, por no haberte dejado crecer a mi lado.
-Sí, padre, aunque le he odiado mucho y no podía comprender sus motivos, gracias a ello, he aprendido muchísimas cosas de las que estoy muy orgulloso y he conocido a personas maravillosas.
-Sí, veo que te has convertido en una gran persona. Espero que te quedes durante un tiempo, para que podemos conocernos  y recuperar algo del tiempo perdido.
En ese momento, mientras hablábamos, entró una joven que se parecía mucho a mi. Mi padre me explicó entonces, que después de yo irme se casó con Susana, una prima de mi madre, y que tuve una hermana.
Mi hermana se sorprendió mucho al verme, pues ella no sabía nada. 

Me quedé con ellos unas semanas, y en ese tiempo, también fui a ver a Marina, que ya estaba bastante mayor.
Echaba de menos mis amigos y mi vida en palacio, por lo que después de haber pasado unos días en Italia, quise volver a palacio, porque mi vida estaba allí. Aunque prometí que volvería.


Continuación de mi libro: El Palacio de la Medianoche.

Cuando Ian abrió el paquete que Ben le mandó hasta Inglaterra con su collar, no reparó en un papel que había al fondo en el que se enunciaba la frase "a las 17.00 en Straight Street''. Se dio cuenta de que el collar era para que supiera que nadie le estaba engañando, que era él, su amigo, que había venido a visitarle desde tan lejos. ¿Sería verdad? ¿Habría recorrido todas esos kilómetros para verle? Todas las dudas que le asaltaban estaban por encontrar respuesta en menos de 1h. Las 16:13, miraba el reloj cada minuto deseando que pasara rápido. Cuando se acercaba a las 17h, empezó a prepararse y salió pitando hacia Straight Street. Cuando volvió la esquina de la calle, lo vio. Vio a Ben, a su mejor amigo, después de tanto tiempo. No estaba 100% seguro de que fuera él, el paso del tiempo les había afectado a los dos, pero en cuanto Ben fijó sus ojos en los suyos, echaron a correr el uno al otro hasta darse un abrazo. Se sentaron en un bordillo, recordando cómo lo hacían en su juventud. No tenían mucho que contarse, por lo menos Ian, que se llevó una gran sorpresa al ver que su amigo Ben tenía miles de historias que contarle sobre sus libros, sus amores pasajeros, y unos cuantos de líos en los que se había metido. Ben se hospedó en la casa de Ian durante bastante tiempo, ya no había casi nada de lo que hablar, se habían contado hasta el más mínimo detalle de sus relatos, contado diez veces la misma historia, y añorando esos tiempos de la Chowbar Society y por su puesto, el Palacio de la Medianoche. Una noche de invierno, en la madrugada, ya los dos sentían que no tenían más tiempo para vivir... se acostaron en sus camas y comprendieron que mañana no despertarían.
MARIBEL Y LA EXTRAÑA FAMILIA

(Maribel llora en los brazos de Marcelino. Y mientras tanto, va cayendo el
TELÓN).


ACTO CUARTO
Maribel llama por teléfono en el jardín a su padre para informarle de todo, que es un hombre viudo, al igual que Marcelino, Paula y Matilde se han quedado con Marcelino y Maribel en la casa, mientras que el administrador se ha ido a Madrid a seguir trabajando. Marcelino está planeando la boda sin que Maribel se entere, Paula y Matilde le están ayudando a encontrar traje, anillo, lugar,invitados, esto lo planean sin que Maribel lo sepa y sin saber su respuesta).

MARCELINO.-Mamá, mañana mismo le pediré matrimonio a Maribel.(inquieto)
DOÑA MATILDE.- Marcel tranquilo nosotros te ayudaremos en todo.
DOÑA PAULA.-Lo mismo digo.
MARCELINO.-Gracias a las dos de verdad.


Se hacia de noche ya, y las hermanas ya tenían preparada la cena, Matilde llamó a Marcelino y a Maribel para que fueran a cenar, en la cena no hablaba nadie, solo que las hermanas le sonreían a Maribel, ella observó que Marcel estaba nervioso y para romper el hielo Maribel le preguntó)

MARIBEL.-¿Marcelino que te pasa te noto raro?
MARCELINO.-No se, no me encuentro bien la verdad.(excusa)
MARIBEL.-¿Que te ocurre?-preguntó Maribel.
MARCELINO.-Me duele un poco la cabeza.

(La cena terminó al igual que empezó, silenciosa)
(Ya por la mañana)

MARCELINO.-Buenos día Maribel.(sonriente)
MARIBEL.- Buenos días, por cierto y tu madre y tu tía ¿donde están?
MARCELINO.- Han ido de compras.

(De pronto entran por la puerta las dos)

DOÑA PAULA.- Hola, buenos días.
DOÑA MATILDE.-Buenos días.
MARIBEL.- Buenos día a las dos.
DOÑA PAULA.- Toma Marcel, sube las bolsas a mi dormitorio.

(Paula le da las bolsas a Marcelino que las subes para arriba, él ya sabe lo que hay dentro, el anillo)

DOÑA MATILDE.- Maribel Marcelino tiene algo importante que decirte.

(Marcelino se pone de rodillas)

MARCELINO.-¿Quieres casarte conmigo?(nervioso)
MARIBEL.-Sí quiero.

(Se abrazan y se dan un beso. Y mientras tanto va cayendo el 
TELÓN)

ACTO QUINTO

(Rufí, Niní y Pili esta ayudando a Maribel con el traje de novia en casa de Pili cerca de la Iglesia de Madrid, mientras que en casa de Matilde, está Marcelino arreglándose con la ayuda de su madre y su tía, el padrino de la boda, se encuentra también en la casa de Pili que lo ayudan a vestirse entre todas. Ya están todos muy guapos solo queda que a Maribel y a su padre venga el coche de caballos a por ellos. En la iglesia esperan los invitados, el cura Francisco, Marcelino y su madre, ambos impacientes y nerviosos. Al cuarto de hora aparece Maribel con su vestido blanco y elegante  que desfila con su padre por la alfombra roja y que en altar la espera Marcelino, de fondo suena la música.)

MARCELINO.- Que guapa.(en voz baja)
MARIBEL.- Lo mismo digo.
DON FRANCISCO.-(El cura pronuncia una ceremonia muy emotiva y agradable),¿Maribel usted quiere a Marcelino como legitimo esposo?
MARIBEL.-Sí quiero.(sonriendo)
DON FRANCISCO.- ¿Y usted Marcelino quiere a Maribel como legitima esposa?
MARCELINO.- Sí quiero.(decidido)

(Se besan y la gente aplaude y de mientras va cayendo el
TELÓN)



Continuación de "El sabueso de los Baskerville".

Resumen del último capítulo: Examen retrospectivo.

En una fría noche de niebla el Doctor Watson y el inspector Sherlock Holmes, estaban sentados cerca de un fuego en su sala de Baker Street. Ambos empezaron a reconstruir los hechos de este misterioso caso. 

El Señor Stapleton era un Baskerville, su padre era Sir Rodger Baskerville (hermano de Sir Charles Baskerville). Rodger, huyó a Sudamérica y antes de morir tubo un hijo llamado Jack. Éste allí se caso con Beryl García y cometieron un importante robo así que se cambiaron los apellidos por Vandeleur y huyeron a Inglaterra. Fundó una escuela y cuando quebró se volvieron a cambiar el apellido por Stapleton.

Poco tiempo después, descubrió la enorme herencia de su familia pero averiguó que tenia a dos hombres por delante; Sir Charles y su sobrino Sir Henry Baskerville.

Los señores Stapleton decidieron mudarse a una casa en Baskerville Hall, lo más cercana posible de la mansión Baskerville. Allí, contrajeron una amistad muy fuerte con Charles. Al enterarse de que tenía problemas de corazón, de la leyenda del sabueso y de que era muy supersticioso tramó un plan para matarlo de un susto, comprando un sabueso y dándole un aspecto infernal.

Ahora le tocaba a Sir Henry. Éste era de Canadá, pero al enterarse de la tragedia con su tío se trasladó a Londres. Allí, Jack lo intentó matar pero no pudo ya que estaba con Watson, Holmes y el doctor Mortimer. Con él llevo a su esposa que la dejó encerrada en un hotel ya que no se fiaba de ella y esta envió una carta a Sir Henry advirtiéndole de que no fuese a la mansión Baskerville. Al no poder matarlo en Londres, se dirigió a su hotel y le robó una bota para que el sabueso tuviese su olor.

A los pocos días, Watson y Sir Henry se trasladaron a Baskerville y Holmes sin que nadie supiese nada se ocultó en una cueva cerca del lugar. Sherlock al investigar un poco se dio cuenta de que la carta tenía un bonito olor a jazmín, entonces empezó a estudiar a los Stapleton y sospechó de ellos. 

Este caso no se podía llevar a un tribunal, así que Watson y Holmes obtuvieron por dejar que Stapleton actuase con su sabueso sobre Sir Henry pero en el último momento; cuando el sabueso fue a atacarle, ambos saltaron sobre el perro y lo mataron. Jack Stapleton huyó a la ciénaga donde escondía a su sabueso, allí desapareció repentinamente y supusieron que se lo había tragado la ciénaga.

Al terminar de contar esto, Holmes, le propone a Watson de ir a almorzar y seguidamente ver un teatro.


Aquí comienzo con la continuidad del libro:

Sherlock Holmes y Watson fueron a Marcini's a almorzar. Cuando terminaron se apresuraron para ver la representación de los dos hermanos De Reszke. Hacía un buen día y al haber mucho tráfico decidieron ir a pie, ya que el teatro no estaba muy lejos del restaurante.

Habían entablado una conversación muy interesante y un poco graciosa sobre el ingenioso plan aunque sencillo del señor Jack Stapleton.

 Entraron en la calle principal y los dos amigos se quedaron estupefactos ante tal repentina visión. Observaron durante unos minutos, seguidamente se miraron los dos, tenían la cara desencajada y Watson empezó a tartamudear sin saber que decir. Tenían delante a un ''muerto'', el señor Stapleton. Holmes disimuladamente se le acercó y cuando apenas se separaban por un metro Jack se dio cuenta y empezó a correr.

Holmes y Watson lo seguían muy de cerca. Stapleton intentó coger un carruaje pero Holmes que era muy habilidoso corriendo lo atrapó antes de que este pudiese subir.

Rápidamente Watson informó a las autoridades que en cuestión de minutos lo encarcelaron.

Al día siguiente, el teniente coronel de la guardia civil citó a Holmes y a Watson, para agradecerles la detención del señor Stapleton.


EL ENANO EXPULSADO DE PALACIO.

Capítulo vigésimo cuarto.

     Tardé varios meses en salir de la situación en la que me encontraba y olvidar la muerte de Diego Velázquez y doña Juana, y cuando más o menos creí haberlo olvidado todo, vino a mis oídos un gran problema para mí. Todo sucedió así: una noche en la que me encontraba en mi habitación a punto de irme a dormir, alguien empezó a golpear muy fuerte mi puerta y se escucharon varios gritos con voz de mujer.
    
     -Nicolás, Nicolás, abra ligero, tengo que comunicarle algo muy importante, abra, por favor.

     Me incorporé inmediatamente y di un salto de la cama, abriendo a toda prisa la puerta. Para mi sorpresa, allí se encontraba Maribárbola y parecía estar muy nerviosa. Me volvió a repetir lo mismo, entonces le di la palabra.

     -Nicolás, -empezó diciéndome- el conde Aguilar se ha enterado de que tú fuiste el que le golpeaste con el candelabro la pasada noche, tenía tal enfado que se lo ha comunicado al Rey y quiere verte en su Cámara a primera hora de la mañana.

     Las palabras de Maribárbola me preocuparon profundamente. Ella continuó diciendo:

     -Éste, como bien sabes, ya conoce algo de lo sucedido, pero no todo. Ha llegado a sus oídos que el conde estaba muy enfadado porque también le golpeaste. Por ello, ha decidido hablar contigo muy seriamente.

     Con gran sorpresa dije:

     -¿De verdad se ha enterado el conde de todo y se lo ha contado al Rey? ¿Qué puedo hacer?, me echarán de palacio. Estoy metido en un gran lío.

     Maribárbola continuó muy exaltada:

     -No tienes otra cosa que hacer, Nicolás, sólo acudir mañana a ver al Rey, será lo mejor. Yo me tengo que marchar, pero te conviene presentarte allí, no creo que pueda ocurrirte nada del otro mundo. Buenas noches, espero estar mañana presente.

     Con paciencia dije que me encontraría allí a primera hora. Tampoco tenía otra opción.


Capítulo vigésimo quinto.

     Después de todo lo vivido me sentía apenado y decidí irme a descansar. Sin embargo, cuando me eché en la cama las grandes sensaciones vividas no me dejaban dormir. Poco a poco, ya avanzada la noche, el sueño fue pudiendo conmigo hasta quedar profundamente dormido.

     A la mañana siguiente me levanté muy nervioso, me coloqué una de mis mejores vestimentas y con mucho miedo salí en dirección a la Cámara del Rey. En la puerta, como bien me había dicho, estaba esperándome Maribárbola.

     -Nicolás el Rey ya te está esperando, debes entrar cuanto antes, no puedes hacerlo esperar más. Y recuerda que debes decirle siempre la verdad y no mentir en nada, contarle las cosas tal y como ocurrieron.
  
     Una vez dentro me hizo indicaciones para que me sentara en una silla que se encontraba frente a él y, mientras me miraba seriamente, comenzó a preguntar:

     -Bueno días Nicolás,-me dijo con voz templada pero sin ocultar su enfado,- el motivo por el que te he hecho venir hasta aquí tiene que ver con lo hablado contigo hace unos días, pero esta vez han llegado a mis oídos otras cosas, como el hecho de haber golpeado al conde Aguilar aquella noche. ¿Puedes confirmarme si es verdad todo lo que se cuenta?

     -Majestad, -dije agachando la cabeza como muestra de arrepentimiento- la información que le ha llegado se corresponde con la realidad. Me gustaría transmitirle mi tristeza por comportarme de tal manera.

    El Rey, al escuchar mis palabras confirmando que todo lo que había escuchado era verdad, me comunicó con voz grave algo que a partir de ese momento marcaría mi vida y que nunca podré olvidar.

     -A ver Nicolasillo, debo comunicarte que los hechos ocurridos la pasada noche son inaceptables. No es un comportamiento adecuado que vayas por ahí agrediendo y golpeando a los demás, y mucho menos, si se trata del mismísimo conde. La importancia de lo que ocurrió me llevan a tomar la siguiente decisión: mañana, antes de que salga el sol, un hombre llamado Roberto Merino vendrá para acompañarte a un lugar lejos de palacio, ya que por tu comportamiento no mereces estar aquí. Todo está decidido por lo que puedes marchar a tu habitación e ir recogiendo todos tus objetos personales.

     Me quedé sin palabras por todo lo que me había dicho. No me lo esperaba ni muchísimo menos. Estuve frente al Rey no más de cinco minutos pero me pareció una eternidad. Al salir de allí corrí hacia mi habitación y Maribárbola detrás de mi, pidiéndome que le contara lo sucedido en la Cámara. Me detuve a medio camino por pena de la pobre mujer y se lo conté todo. Se quedó pasmada e incluso se le cayeron algunas lágrimas de pena por lo sucedido. Después volví a coger rumbo hacia mi habitación y me encerré allí hasta la mañana siguiente que vino a recogerme Roberto Merino. Una vez cogí mis objetos personales salí de ese lugar donde había estado viviendo tantos años.

     Fue duro despedirme de las personas que conocí en palacio, pero sobre todo de Maribárbola y mi perrillo Moisés, que no dejaron que viniera conmigo. Cuando estaba despidiéndome de ellos, Roberto me tiró del brazo para que saliera de una vez y me montara en el carro. Yo no sabía adonde iba, ni lo que me encontraría en el que iba a ser a partir de ahora mi nuevo hogar. El hombre me dijo que me llevaba a casa de una familia noble y buena y que si mi comportamiento era correcto, no tendría ningún problema.


     Al llegar, un señor y una señora estaban esperándome en la entrada de la casa para darme la bienvenida. Parecían muy simpáticos y buenas personas y me hicieron pasar con un gesto muy amable. Me hicieron sentarme en el salón y me pidieron que le contara algo de mi vida. Le conté todo lo que me había sucedido y podía ver en ellos el asombro que le producía todo lo que les había comunicado. Más tarde, me enseñaron toda la casa y me asignaron la que sería a partir de ese momento mi habitación. Se trataba de una habitación amplia y muy cómoda para vivir.

    Los días pasaron y pude comprobar como mi vida transcurría perfectamente en aquella casa, aunque echaba de menos la vida en palacio. El señor poseía numerosas tierras y me encargó que trabajara allí. Poco a poco me fui ganando la confianza de los señores que, con el paso del tiempo, me dieron mas responsabilidad en sus asuntos.

     Tenía bien aprendida la lección de que cuando alguien te da su confianza debes hacer todo lo posible para mantenerla y hacerte merecedora de ella.